Friday, 17 January 2014

El discreto encanto de los números.

Al principio se creyó que la materia era algo rígido e inamovible. Hoy se sabe que está compuesta de pequeñas partículas en continuo movimiento. Con los números y las cantidades ocurre lo mismo. Algún día se demostrará que los números no son algo exacto, fijo e inamovible sino que oscilan y se mueven – en el mejor de los casos - alrededor de una cifra o cantidad media que es lo que nosotros conocemos como número.

Estas variaciones no son al azar sino siguiendo una armonía cósmica y universal a la que yo llamo sencillamente música. Por eso he creado mi Teoría musical de la materia.



El profesor David L. Goodstein del California Institute of Technology de California parece estar de acuerdo conmigo, o yo con él.

Cuando logremos superar los conceptos de continuidad o discreción podremos comprender el concepto de armonía musical que forma la esencia no sólo de la materia sino también del número y de nuestro propio pensamiento.

Las mentes de los primeros matemáticos eran mentes que manejaban números asociados a las observaciones y realidades astronómicas. ¿Qué quiere decir esto? Pues que la realidad a la que se aplicaban era un realidad en movimiento, cambiante, aunque cíclica, armónica y por tanto recurrente. Una realidad astronómia periódica, llena de armonía y de la música del movimiento de los astros. Poco a poco los matemáticos dejaron de mirar el cielo y se fijaron cada vez más en las pequeñas cosas de aquí abajo. Y las matemáticas y los números fueron perdiendo su sentido orginal, cósmico, armónico, lleno de movimiento y de música, para tender hacia una exactitud y una precisión imposible. Así nació el cálculo, los límites, la continuidad y la discontinuidad,con el intento de reducir su amplitud cósmica y hacerlos capaces de medir mercancías, compras, ventas, los días del año y los años de la vida de las personas.

Esfera armilar.


Newton – matemática, físico y filósofo - volvió a enfrentarse en el siglo XVII con esta contradicción. Su mente pensaba como la de los primeros matemáticos y por eso lo pensaba todo en movimiento. Creó la Ley de la gravitación universal e investigó la naturaleza de la luz como físico. Como matemático creo su Teoría de las fluxiones. Recordando, para probar justamente lo contrario - siguiendo a Heráclito -, 2140 años después, las paradojas y la teoría de los límites de Zenón de Elea


Zenón trató de probar la inexistencia del movimiento y del espacio. Y estaba en lo cierto. De acuerdo con los presupuestos de la matemática que había dejado de mirar al espacio ya no se podía probar la existencia del movimiento ni del espacio, ni demostrar el paso del tiempo. Todo esto te parecerá, querido lector, querida lectora, muy poético. Sin embargo es absolutamente científico. Tal vez por ello la matemática es una de las ciencias más apasionantes que existen. Quizá porque nos obliga a mirar de nuevo a los astros y a las estrellas que conforman nuestro propio contexto. Y a entender nuestra realidad, no como la desean los economistas, los contables, las aseguradoras y los banqueros. Sino como la que deseamos los poetas.

1 comment:

  1. 13 de octubre de 2014. Recojo el testigo que dejé antes del verano para seguir aprendendo a contar y a cantar.

    ReplyDelete